El fanático venezolano

Por Alberto Sáez

Sabemos por Tolstoi que las familias felices no producen novelas.

Tampoco producen futbolistas.

Juan Villoro.


El fútbol es un deporte melodramático. Sus fanáticos, con los años, se han desvivido por entablar una relación pasional con el deporte, que en muchos casos no ha terminado nada bien. El fanático venezolano, aunque digan lo contrario, tienen una relación joven y caprichosa con el fútbol. Juan Villoro afirma que una persona puede afiliarse sentimentalmente a un equipo de muchas maneras: “por un sólido arraigo familiar, llevados por la conveniencia del campeón de turno, o para otros, por una fatalidad regional que decide el destino antes que el libre albedrío y así nace el hincha, al modo ateniense, determinado por la ciudad”. Para el venezolano que sigue a la selección nacional la opción de la fatalidad regional le queda como anillo al dedo, ya que luego de ser un equipo que desconocía por completo la sensación de terminar un partido con la frente en el alto, ahora saben medirse y ganar frente a sus rivales. El fútbol venezolano es un adolescente con las hormonas agitadas.

No es sencillo ser un fanático de fútbol venezolano, éste debe acostumbrarse a habitar en las gradas de una manera natural, sin que nadie note que es un pajarito en grama cuando no hay una acción directa que lo vincule al juego, se debe cantar hasta el cansancio consignas adaptadas a la idiosincrasia propia provenientes de otras ligas que han compuesto a manera de soundtrack sus propios cánticos, se debe sentir seguro de su historia, aunque su historia no tenga el suficiente tiempo para llamarse así. Cuando saltan los equipos al campo, uno debe aplaudir, debe decirle con las palmas en alto a los jugadores: “gracias por el esfuerzo, entreguen todo en la cancha”. El pitazo inicial genera una sensación de pertenencia que nos hace parte de un cosmos en el que sólo este momento tiene validez para los segundos venideros, para los noventa minutos donde el tiempo se detiene. La pelota empieza a rodar y los veintidós en cancha se recrean en lo que Villoro llamaría “el arte de patear”.

El fútbol poco o nada se diferencia de una telenovela: existen los buenos y los malos, existe un contexto que hace del partido en curso el más importante, está dispuesto un set con cámaras y directores, existe la injusticia, existen los héroes, los salvadores y los que cometen errores; y para bien o para mal, siempre existe un final feliz para alguno de los equipos. Nunca un libreto improvisado había tenido tanta similitud con el de un guionista que afina palabra a palabra lo que sucederá en el capítulo. El fanático venezolano trae consigo una herencia dramática basada en la telenovela que hace que entienda el fútbol de esta manera, no hay de otra: se sufre o se goza. El fútbol siempre será un deporte que se alimenta del dolor de quienes lo juegan y lo viven. Los genios de este género vienen de las zonas más humildes del mundo donde para sobrevivir hay que hacer algo más que simplemente trabajar, y sus ídolos de turno traen consigo, en su más profundo inconsciente, la capacidad de drenar la cotidianidad y el tedio a través del sufrimiento que ofrece el espectáculo.

El fanático de fútbol venezolano es un incondicional a las telenovelas, para él las dos cosas son lo mismo, el mismo programa en distintos canales. Quizás por esto es que logramos entender cuando uno de ellos le dice al otro:

  • ¿Viste el partido anoche?

  • Sí. Estuvo buenísimo. Vamos a ver qué pasa en el próximo capítulo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Crónica, Vinotinto y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s